El orden de las cosas


Todo estaba repartido desde el principio
a la jirafa, un corazón de pozo profundo
a Ulises el divino, los nudos de su balsa
a cada siglo, su propio cuchillo afilado
a cada máscara, un solo personaje
al agua, no pasar del cuello
al vértigo, la inmovilidad si la desea
al llanto de Demócrito, la risa de Heráclito
a los amigos, más de lo posible
a la hija única, todas las fotografías de su madre
a los padres de todos, que nada cambie demasiado
al día, la amenaza del infinito
a las vacas de peluche, el mito de Europa

Artículo completo en nuestra revista impresa
Anterior Entre el Águila y el Quetzal Chiapas en dos tiempos expresivos/II
Siguiente Rubén Valenti: filósofo chiapaneco en el olvido.