Ramiro, un indocumentado en su propio país


Encontrar en Chiapas indocumentados centroamericanos en su paso hacia Estados Unidos, es común debido a la frontera del estado con Guatemala. Sin embargo, hay regiones del centro de México en las que el número de indocumentados centroamericanos es mayor, debido a que en ellas quedan varados durante días y aun semanas, tal como se puede observar en algunos municipios del Valle de Teotihuacán –San Martín de las Pirámides, Otumba y Teotihuacán, entre otros–, en la parte oriente del Estado de México, valle en el que se asientan la zona arqueológica más visitada de México, precisamente la de Teotihuacán, con sus monumentales pirámides del sol y de la luna, y un puñado de pequeños pueblos de no más de veinte mil habitantes cada uno, comunicados entre sí por angostas carreteras pavimentadas y flanqueadas por un paisaje semiárido en el que abundan las nopaleras y magueyeras.

El que los indocumentados centroamericanos recorran el valle mendigando, se debe a que no lejos de ese lugar fueron asaltados en poblados en los que se detiene el ferrocarril carguero en el que viajan. La mayoría son hondureños, aunque también hay salvadoreños y uno que otro guatemalteco. Hablar con ellos no es fácil, son desconfiados, incluso hay cierto resentimiento contra los mexicanos. Y no es para menos: durante su larga travesía por nuestro país rumbo al norte, son pocos los que no han sufrido alguna desgracia en territorio mexicano.

Con los primeros que hablo, son dos jóvenes de aproximadamente veinticinco años que piden dinero en las calles del centro de la cabecera municipal de Teotihuacán.
–Una ayudadita para un pan, amigo –me dice uno de ellos–; llevamos todo el día sin comer.

Les doy un billete de veinte pesos.
–Me gustaría hablar con ustedes. No se asusten, no soy del gobierno, escribo para un periódico local –les digo.
–¿De qué quiere hablar? –pregunta uno de ellos con recelo.
–De ustedes. Antes no se veían tantos centroamericanos en la región.
–Yo no soy centroamericano –me aclara uno de ellos, quien poco después dice llamarse Ramiro–. Soy de Chiapas.

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