Espejo de los días


Espejo de los días es una novela de buena calidad literaria, porque su autor tiene un aceptable trato con la poesía. Es original, porque habla de dos mundos y ocasionalmente de tres. En la redacción se combinan aceptablemente el lenguaje diario, los neologismos, regionalismos, algunas apariciones culteranas y hasta lugares comunes excelentemente incluidos en el espacio textual. Sobre Comitán, le apunta sus defectos, las limitaciones y algunos muy malos modos. Sin embargo, en todo el texto subyace el sentimiento de ser un comiteco adoptado. Critica a Comitán, pero sin burlas ni dobles sentidos. Como lo diría Alfonso Reyes a propósito de Chesterton: la paradoja es un arma fuerte y ofensiva: en Espejo de los días no hay muchas paradojas.

     Yo, en lo personal, quiero que la novela se lea. Quiero vender la idea de su lectura. Y como última cita va la de don Adán, un arriero sabio como todos los arrieros: “Nunca hables mal de las mulas que quieres vender”. Por supuesto, Espejo de los días no es una mula.

Erwin Rodríguez Díaz

Precio $300

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