
De nueva cuenta me dirijo a ustedes queridos lectores presentándoles el tercero y último libro de la serie Cuando fuimos niños, solo que ahora hay una novedad que consiste en que se incluyeron algunos relatos de adolescencia y de años posteriores, que ciertos autores consideraron momentos importantes, por lo que este se intitula Cuando fuimos niños y más… Vol. III.
Al igual que en los dos anteriores, los 27 relatos incluidos abordan diversos temas, pero todos emotivos y afectuosos.
Estas antologías de anécdotas y relatos se convierten en una cápsula de tiempo, pues atrapa instantes imborrables que nos permiten trasladarnos a ese momento, a esa etapa en el que ciertos olores, sabores, acciones, presencias, eventos marcaron nuestra mente como tatuajes permanentes, que nos conceden, aun pasados los años, tenerlos presentes por lo que significaron y significan en nuestra vida, algunos de ellos incluso, fueron claves para nuestro desarrollo posterior en diversos sentidos.
Desde el primer libro compilado algunos participantes me expresaron que el trasladarse al pasado mentalmente para escribir, les había llevado a un estado de nostalgia, de valorar esos años maravillosos y hasta a sanar situaciones que no habían podido resolver anteriormente.
Estas expresiones me sorprendieron y llenaron de satisfacción, ya que, aunque el objetivo inicial era recordar momentos de nuestra infancia que valía la pena dejar plasmados para que no se perdieran, el que sirviera de estas más hermosas formas es algo que agradezco me lo hicieran saber, pues estos sencillos libros se convierten de pronto, en nuestra red de apoyo de una generación que hemos vivido gigantescos y vertiginosos cambios, algunos positivos, otros no tanto, de este nuestro México.
De nueva cuenta agradezco a cada autor la confianza depositada para abrir su corazón y compartir un pedacito de su existencia, lo cual permitió no solo poder hacer realidad la elaboración de los 3 volúmenes, sino la oportunidad de tejer lazos de amistad que es el resultado que más atesoro.
De igual forma, agradezco nuevamente el apoyo y colaboración de mi hijo Diego Alberto Martos Yoma, quien diseñó la portada, e igualmente al editor y amigo Luis Armando Suárez Argüello, quien desinteresadamente editó, al igual que los dos anteriores, este tercer volumen. A todos y cada uno, gracias, gracias, gracias, por su entusiasmo, y por aceptar ser parte de esta aventura que juntos emprendimos y que con este volumen llega a su fin.