La batalla por el litio de México


El 1 de octubre de 2021 los y las mexicanas nos enteramos, mediante la conferencia de prensa matutina, que el gobierno de México proponía que el litio (junto con otros minerales) fuera declarado como un mineral estratégico; además, se planteaba que éste quedara bajo el dominio de la nación y del Estado. Aunado a esto, se proponía que este mineral estuviera fuera de la lógica de las concesiones mineras, otorgadas desde 1992, con la aprobación de la Ley Minera (la cual cumple 30 años de su promulgación). Esta propuesta fue enviada de manera formal a la Cámara de Diputados el día 30 de septiembre de 2021, con el título de Iniciativa de Decreto por el que se reforman los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución política de los Estados Unidos Mexicanos, cuya discusión central, en la cual se enmarca el tema del litio, es la reforma energética propuesta por el gobierno encabezado por el presidente, Andrés Manuel López Obrador.

Previo al envío de esta iniciativa, durante todo el año 2021, retomando el estudio y análisis de la minería mexicana, realizado desde hace 15 años, trabajamos una serie de textos breves, algunos de los cuales son retomados, modificados y profundizados, a fin de contribuir con algunos datos, discusiones y propuestas, frente a la iniciativa presidencial que estamos por debatir a nivel nacional, no sólo en un Parlamento Abierto sino por todas y todos los representantes de la nación, las diputadas y diputados, en el Congreso de la Unión.

Partimos de un balance general de lo que ha sido la actividad minera en México durante estos últimos 30 años, presentando algunos de los saldos económicos, sociales y ambientales de la minería, una vez que se dio la reforma al Artículo 27 constitucional en 1992, de la cual se derivaron las leyes reglamentarias: Ley Agraria; Ley Minera y Ley de Aguas Nacionales. Aunado a esto, se presenta la transición energética mundial, proceso que inevitablemente requerirá el incremento a nivel global de la demanda de minerales. Entre estos minerales, que tendrán un crecimiento sin precedentes, se encuentra el grafito, el litio, el cobalto, entre otros. Frente a esto, algunas preguntas qué planteamos y que tratamos de ir respondiendo con los textos que aquí se presentan son: ¿Cuánto litio hay en la nación mexicana? ¿Dónde se encuentra? ¿A quién le pertenece? ¿Si está concesionado, a qué empresa o empresas se otorgó el titulo de concesión, y por cuántos años? ¿Si no está concesionado, a quiénes perteneces los territorios que contienen estos minerales? ¿Algunos de estos territorios pertenecen a pueblos originarios y núcleos agrarios? ¿Cómo se llevará a cabo el proceso de consulta en los territorios indígenas? ¿Se retomará el principio “pro persone” para extender la consulta indígena, en los ejidos y comunidades agrarias que pudieran contener este mineral? ¿Cuáles son los cálculos e intereses de empresas extranjeras sobre el litio mexicano? ¿Qué posición tomará el gobierno con estos minerales en la transición energética? ¿Cómo abordar y que posición tener, desde la nación, frente a la disputa mundial por el litio, en particular la que se anuncia entre Estados Unidos y China?, entre otras.

Así, tratando de dar respuesta a estos cuestionamientos, aquí presento este texto denominado El litio mexicano en la transición energética mundial, conformado por ocho apartados que tienen como objetivo abonar y sumar a la discusión de esta propuesta histórica que presenta el gobierno de la Cuarta Transformación.

Violeta Núñez Rodríguez

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